miércoles, 19 de julio de 2017

CARLO FLAMIGNI


Hoy me gustaría escribir sobre las novelas de CARLO FLAMIGNI dedicadas a PRIMO CADADEI. 

Es licenciado en medicina y cirugía por la Universidad de Bolonia en 1959, especializándose en obstetricia y ginecología. Prosiguió su carrera académica en la misma Universidad, primero como libre docente y luego como profesor encargado. De 1980 a 2004 ha sido profesor ordinario, siempre en la Universidad de Bolonia, de endocrinologia ginecología y luego de ginecología y obstetricia.
En el ámbito médico, entre el 1975 y el 1994 ha sido director del servicio de fisiopatología de la reproducción para ser luego director de la clínica ostetrica y ginecológica de la Universidad de los Estudios de Bolonia.
Está interesado en las cuestiones relativas a la bioetica, y es miembro del Comité Nacional y del Comité de ética de la Universidad Estatal de Milán.
Ha sido presidente de la Sociedad italiana de fertilidad e infertilidad.
Como escritor, es autor de cuentos, de historias policiales y de libros para la infancia. En el 2011 ganó el premio literario Serantini por su libro Crimen en la colina (Un tranquillo Paese di Romagna), primer caso protagonizado por la familia Casadei, un grupo de investigadores amateur compuesto por el matrimonio Primo y Maria Casadei, sus hijas gemelas, Beatrice y Benerice, y sus amigos Proverbio y Pavolone.

Personajes 

Primo Casadei, conocido como Terzo por ser el tercer hermano de su familia, es escritor tardío tras su contacto con el crimen organizado (Giallo uovo, 2002).

Durante su juventud y a pesar de su extraordinaria memoria, su pasión por la literatura y su capacidad para resolver problemas matemáticos, no estudió, fue desafortunado en la elección de sus negocios, sus amigos y sus novias. Estuvo en la cárcel por tráfico de drogas. Ya cerca de los 50 años decidió dedicarse a escribir y publicó una historia sobre la Romaña papal, alcanzando un éxito importante que le permite vivir con comodidad y le hace ser conocido en los ambientes más dispares (La compagnia di Ramazzotto, 2004)

Muy guapo, alto, delgado, moreno, es una especie de Mastroianni con aire de intelectual. Inteligente, culto, le gusta polemizar sin exagerar. Carece de prudencia, de percepción del riesgo y del sentido común de la moral, al menos de la moral común. 

Se casó con María, una mujer china guapa, alta, de carácter difícil, después de una extraña operación contra uno de sus jefes (Giallo uovo, 2002), María vivió en China hasta los 20 años que llego a Italia. Mujer de pocas palabras pero acertadas, habla una mezcla extraña de italiano y sus dialectos que aprendió escuchando un transistor en una emisora católica ultratradicional. Es extrañamente seguidora de Lefebvre. 

Tienen dos gemelas de cinco años, Beatrice y Berenice, fruto de la operación antes mencionada y cuando una de ellas enferma de tuberculosis la familia decide trasladarse al pueblo natal de Terzo en la Romaña, en busca de sus árboles y la ausencia de contaminación de sus verdes colinas, para ayudar a su recuperación (Un tranquillo paese di Romagna, 2008)

Forman parte de esta extraña familia dos personajes inolvidables, Proverbio, un anciano amigo amante de los dichos en cuya casa vivían antes de trasladarse a la Romaña, una especie de Sancho de avanzada edad que disfruta jugando con los ancianos del pueblo al maraffone, una especie de brisca. Durante esas partidas consigue información que ayuda a Primo en sus averiguaciones. Y Pavolone, un sujeto enorme y alto, 25 años de edad real pero una mente de 15 que abandonó la cultura por el culturismo y finalmente este  tras una desastrosa intervención de estética. Es el encargado de proteger a la familia, especialmente dedicado a las niñas con quienes juega a menudo. 

Las aventuras de estos cuanto investigadores se desarrollan entre inútiles y disparatadas disputas familiares y filosóficas discusiones sin final. Sus decisiones, a veces alocadas y visualmente desternillantes aunque dramáticas salpican la investigación que se mantiene permanentemente a un nivel aceptable de interés. 

Merece la pena y las recomiendo, mejor en italiano, pero en español creo que no pierden demasiado (quizás los proverbios algo)

Libros de Primo Casadei
1. Giallo uovo, 2002
2. La compagnia di Ramazzotto, 2004
3. Crimen en la colina (Un tranquillo paese di Romagna, 2008)
4. Circunstancias casuales (Circostanze casuali, 2010)
5. Senso comune, 2011


lunes, 2 de enero de 2017

HERMANOS

Los que estudiamos secundaria (BUP) en los ochenta aprendimos en historia que las religiones, todas, en sus extremos y a su amparo han sido causa de masacres inmensas, cada una a la escala de su tiempo. Se hicieron barbaridades en Egipto, Israel, Palestina, Roma, America, etc..., en “defensa” de una religión determinada. Acudir ahora a descubrir este fenómeno es absurdo y sobre todo demuestra cierta incultura o falta de información como poco. Solo así se entienden comentarios de extrañeza ante la expresión cruzados que usan los islamistas más radicales. Ellos hacen referencia a las cruzadas y como casi todos los que tratan de justificar sus barbaridades olvidan aquellos otros hechos que, no darán ni quitaran responsabilidades, pero que forman parte indudablemente de la historia de la humanidad, las invasiones musulmanas del norte de Africa y la península ibérica, la expulsión de los judíos y su proscripción prácticamente en todo el mundo de la época, las guerras contra el Turco, y antes las invasiones os pueblos de Asia, Roma, etc.... Si nos remontamos más atrás, Caín y Abel, dos hermanos.
Las tres grandes religiones monoteístas nacen en la misma zona, comparten gran parte de su historia y escritos, somos hermanos y a pesar de eso, o quizás por ello, nos hemos odiado históricamente, salvo periodos muy concretos de la historia.
El poder, el dinero y los odios personales, lo que llevó a Caín a matar a Abel, han provocado no pocas guerras y matanzas. Lo que ocurre en tierras de Siria, Palestina, Israel, Egipto, Iraq, no es más que un nuevo episodio de la historia de la humanidad protagonizado por quienes no han sabido evolucionar y se han quedado anclados en viejas rencillas para justificar su ambición actual, que tienen de tradición religiosa el dinero, el petróleo o el gas? Se trata de pura ambición y de crimínales ordinarios sin más que se aprovechan de los sentimientos religiosos de los más débiles para explotarlos y servirse de ellos como mártires absurdos de una causa que ni los reconoce ni los ampara, ninguna religión defiende matar a los semejantes, quien lo haga en su nombre viola sus más elementales principios de humanidad y solidaridad. Siempre en todos los casos quienes amparan estas conductas nunca se inmolan ellos mismos, se declaran insustituibles, indispensables, en nombre de un dios, el que sea, para obtener el poder.
Somos hermanos, huyamos de la cizaña y tratemos al criminal como lo que es, sin más. 

martes, 6 de septiembre de 2016

EL COMISARIO BORDELLI

Al fin he terminado la serie de libros que adquirí sobre el comisario Bordelli, una creación de Marco Vichi, El comisario Bordelli (Il Commissario Bordelli, 2002), Un asunto sucio (Una brutta faccenda, 2003), El recién llegado (Il nuovo venuto, 2004), Muerte en Florencia (Morte a Firenze, 2009), La fuerza del destino (La forza del destino, 2011) y Fantasmas del pasado (Fantasmi del passato), 2014.
El comisario Bordelli trabaja en Florencia en los años sesenta, década de cambio tras la recuperación de la Segunda Guerra Mundial e inicio del desarrollo actual. Bordelli es el típico comisario de novela policiaca italiana, solitario en lo familiar pero con un grupo escogido de amigos en lo social, amante de la buena mesa, de lo cual dan fe la multitud de comidas y recetas que se referencian en sus andanzas detectivescas, acompañado siempre de un fiel colaborador y enfrentado permanentemente al poder político de sus superiores.
Bordelli es florentino, en la cincuentena, soltero y sin familiares directos con quién relacionarse, solo el recuerdo de su madre, cada vez más presente, le acompaña a veces. Hizo la guerra con los partisanos antifascistas del Batallón San Marco y después de la guerra entró en la Policía del Estado. Durante su vida Bordelli ha hecho un puñado de amigos dispares que aun cuando hacen su vida paralela a la del policía mantiene con este una especial relación en lo personal, Bottarelli (Botta) ladronzuelo “internacional” que ha resultado ser un cocinero fantástico tras su paso por las cárceles de media Europa, Rosa, prostituta ahorradora que a la madurez decide sentar la cabeza, no siempre, y se compra un piso donde habitualmente se refugia Bordelli en los momentos de angustia o desazón, Dante, científico loco, no se sabe si aficionado o profesional, que se pasa la vida, día y noche en el sótano enorme de su palacio, elaborando complejos inventos de dudosa eficacia y cuya “grappa” casera es compartida habitualmente con Bordelli, Piras, policía sardo hijo de un antiguo compañero de armas que ahora es su mano derecha en las investigaciones policiales, Diotivede, médico forense muy particular de carácter extraño pero entrañable que le acompaña en cada caso y así, hasta un largo etcétera de sujetos que van apareciendo en cada novela, con los que traba amistad casi sin pretenderlo y que de vez en cuando reaparecen para aportar una pincelada colorista a las historias. Odia las redadas y es en ellas donde encuentra a viejos conocidos de la guerra a los que facilita una salida honrosa, evita que jóvenes en sus primeros errores acaben en prisión simplemente porque conoce a sus familias y cree que no se merecen esos malos tragos, mitiga los daños causados por criminales aun a pesar de ir en contra de las normas más elementales del proceso y de las ordenes de sus superiores, etc…, así desarrolla su vida Bordelli.   
Lo de menos en las novelas de Bordelli es la causa criminal, es el eje de desarrollo de una historia, cierto, pero alrededor de ellas se desenvuelve la historia de los años sesenta en Florencia, que tienen su culminación en las inundaciones trágicas de 1966. En cada una de las novelas Bordelli capta la atención con historias de su pasado en la Segunda Guerra Mundial, historias del momento, entre mujeres casi siempre, y alusiones imaginativas al futuro sobre todo en relaciona la juventud desconectada de las penurias de la posguerra y empeñada en contestar al presente que consideran rancio y asfixiante.
Bordelli es un policía enamoradizo, angustiado por un futuro solitario, quizás por eso cada vez ve más a su madre aparecerse en su vida; cada vez que encuentra a la mujer de su vida, algo trunca el futuro de esa relación, siempre le provoca un derrumbe emocional que procura aliviar Rosa con sus masajes y sus juveniles salidas al cine o a cenar; sin embargo la última de las relaciones profundas provoca en él un cambio radical, abandona temporalmente la policía y elimina a los tres causantes de su dolor, asesina (ajusticia) a los tres asesinos y violadores de un niño, crimen que quedó impune ante la justicia, que agredieron a su chica, Eleonora, y que provocaron que esta se alejase de él, para evitar que siguiera investigando, amenazando a sus amigos más cercanos. Bordelli encuentra la inspiración de sus andanzas criminales en los crímenes investigados; solo Piras llega a sospechar claramente de sus actividades, a las que personalmente se une y así se lo manifiesta, aun cuando sabe que Bordelli nunca lo consentiría.
Bordelli tiene una forma de resolver las investigaciones, reflexiva, tranquila, alejada de histriones y persecuciones, concentrada en el interrogatorio y la observación del entorno personal y material de la víctima, descartando hipótesis hasta llegar a la más propicia y es en este punto donde, saltándose las más de las veces las reglas, obtiene resultados satisfactorios que hacen que el Questor (similar al antiguo gobernador civil), siempre olvide las rencillas y odios que le provoca Bordelli con su actuar.    
Las rutas de Bordelli por Florencia se pueden seguir en un mapa con facilidad y permiten integrarse con su mundo de manera que al final me parece estar paseando con él por una Florencia viva y animada.              

miércoles, 10 de agosto de 2016

SCHIAVONE

Antes de escribir algo sobre Marco Vichi y el comisario Bordelli, me veo en la obligación de hablar del vicecuestor ("vicequestore, non sono più un comissario") Rocco SCHIAVONE, una creación de Antonio Manzini y que cumple ya la quinta novela larga de la serie de este especial detective.
Rocco es un policía especial, malhumorado, coñon (diríamos aquí), de procedencia humilde e incluso problemática a la vista de sus amistades, todos ellos delincuentes comunes del Trastévere (Roma) y con los que a veces se reúne para participar incluso en alguna de sus actividades, origen de sus ingentes ingresos, al menos para la condición de policía que ostenta.
Tiene un especial concepto de la justicia y más de una vez se salta las reglas, pienso que más por curiosidad personal que por necesidad de la investigación.
En las cuatro primeras novelas de la serie nos encontramos con un personaje al que el pasado le pasa factura, recién trasladado de Roma a Aosta, lugar este que le disgusta en extremo y al que llega en invierno con sus pantalones de pana marrón, su loden azul y sus sempiternos zapatos Clarks (a mí también me gustan), que destroza casi por capítulos, entre caminatas por la nieve. Como siempre la comida es un punto a tener en cuenta, así como las relaciones personales tanto con sus superiores como con sus subordinados , pero lo que más llama la atención es la costumbre de cada mañana de fumarse un porro, antes de comenzar la jornada, en su despacho, porros que tiene previamente preparados en su pitillera dentro de un cajón de su escritorio, y cuya materia prima le es suministrada por uno de sus amigos de toda la vida de Roma.
Las cuatro primeras novelas sirven para "crear" al personaje de forma que la intriga de cada caso se suma a la general por el pasado de Rocco, por conocer algo más que nos de una imagen más real, más ajustada de este personaje que no duda en robar droga a traficantes para que sus colegas de infancia hagan negocio y llevarse un tanto, que llega incluso a complicar a uno de sus subordinados en este tipo de actividades, con el beneplácito del afectado todo sea dicho, que no duda en humillar a dos de sus subordinados delante de todos, aunque ellos parecen no enterarse de casi nada, en fin una buena pieza. 
La realidad es que Manzini logra enganchar a pesar de los primeros titubeos en Pista Negra, la primera  de las novelas, y necesitas leer las otras tres inmediatamente, la quinta, la ultima que he leído es una recapitulación de los hechos acaecidos en Roma antes de el traslado a Aosta de Rocco y explica en parte algo de su personalidad y algo de los hechos que han tenido lugar en Aosta, permitiéndonos comprender en gran medida por qué Rocco es así.
A veces, por influencia del cine, veo a Rocco como un De Sica joven, alto, fuerte y decidido en su caminar, siempre cerca de mujeres espléndidas pero sin llegar a dar el más mínimo paso adelante, son ellas las que tras darlo, se indignan con él por haberlas provocado con su actitud.
Así es y así vive Rocco, de momento, ya que es posible una nueva us aventuras por la region de Aosta.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Scerbanenco

Hoy he terminado de leer la cuarta novela de Giorgio Scerbanenco de la serie que tiene como protagonista a Duca Lamberti, médico/policía italiano en el Milan de los 60. Venus privada, Los milaneses matan en sábado, Traidores a todos y Los chicos de la masacre son las cuatro que he leído. A veces una inspiración nos hace acercarnos a algún autor y en este caso la afición a la novela negra/policiaca y a italiano han jugado sus cartas. De vez en cuando busco entre las páginas de la web datos sobre autores italianos de novela negra o policiaca y entre los muchos nombres que aparecen el del Scerbanenco sobresale como uno de los autores mencionados en clase de italiano. Decisión tomada, compro los cuatro libros y a leer. 
Me gusta, Scerbanenco me gusta, al menos en lo que al personaje de Lamberti se refiere. Se trata de un tipo peculiar que inicia su andadura como asesor/investigador, tras salir de la cárcel de cumplir condena por homicidio, facilitó la eutanasia de una paciente anciana con un cáncer incurable, ayudado por un amigo de la familia, el inspector Carrua. Es curiosa la evolución de Duca en los cuatro relatos, comienza siendo un simple rehabilitador medio psicólogo medio medico y poco a poco descubre la necesidad de llegar al fondo de las cosas, aún cuando esto ya no importe a nadie, ni a la Policia ni a los jueces. 
Scerbanenco retrata una Milan activa, donde se cruzan los años de la posguerra con la modernidad de los 60. Se trata de una sociedad donde los cambios se suceden deprisa y donde los criminales organizados empiezan a despuntar. A veces Duca se sustrae a las reglas y aplica la ley de la calle para llegar al fondo de los problemas, pero poco a poco, retorciendo incluso la norma se va acercando más a la figura del detective sui generis que acaba siendo. Como en otras novelas de la época el delincuente comienza a perder el respeto a la Policia y a la autoridad judicial, y al mismo tiempo esta autoridad denota una cierta politización. En cualquier caso se aprecia la gran oportunidad de la sociedad italiana de la época para salir del rebufo de la guerra y del fascismo de Mussolini, dejando a tras viejas rencillas, mientras la droga se introduce en el sistema criminal inundándolo todo, facilitando los crímenes más horrendos.
Merece la pena su lectura. Scerbanenco es un escritor ágil, despierto y muy claro, describe no sólo los paisajes y las formas sino a las personas a las que acabas viendo en tu imaginación, claras como la luz del día, hasta el punto de llegar a suponer los pasos que darán los protagonistas en cada caso. Es curioso que tras haber leído las novelas de Darío Crapanzano del comisario Arrigoni, ambientadas en el Milan de los 50 (de ellas hablaré en otro momento), donde el nexo común es la vida extraconyugal de las mujeres milanesas de la postguerra, con o sin prostitucion por medio, con Scerbanenco la deriva hacia las drogas y crimen organizado es evidente.
El siguiente objetivo es Marco Vichi y el comisario Bordelli, Florencia años 60, ya os contaré.
Saludos

sábado, 12 de diciembre de 2015

EDUCACIÓN

Está de moda, el bullying, el acoso escolar, y digo que está de moda no por qué ahora se de cuenta la gente que existe, si no por qué es ahora cuando los políticos se dan cuenta que existe. Siempre ha existido el “matón” de clase, el que te quita el bocata, las canicas y el que decide que se hace en el recreo, y eso con un sistema educativo caduco como el que viví, se solucionaba entre el profesor y los padres, de forma casi inmediata y además el problema se circunscribía a las aulas no más allá. Hoy día tras varias décadas de tumbos legales las cosas se han desmadrado. Nadie se dio cuenta y miró hacia otro lado cuando las normas dejaron indefensos a los profesores ante este tipo de situaciones, nadie vio la necesidad de proteger a los profesionales frente a los padres más montaraces y finalmente nadie pensó que las redes sociales llegarían a donde han llegado, a las aulas. Ahora se trata de paliar todo esto de golpe y no es posible. Dotar ahora de autoridad ante los alumnos de quienes, no todos por supuesto,  durante años no han querido ejercerla es poco más que imposible; cuando algunos profesores, que ya empezaban en mis últimos años de instituto, pretendían “igualarse” con los alumnos, confundiendo respeto y educación con “colegueo”, exigían el tuteo en clase a la voz de “todos somos iguales”, “la democracia ha llegado a las aulas”, etc..., nadie pensó en el daño que causarían en las generaciones futuras carentes de las más elementales reglas de conducta para gestionar la relación padre e hijos. Cuando las normas dictadas al amparo de la evolución democrática de la enseñanza pretendían un alumno modelo que estaba estimulado per se, sin necesidad de profesores ni temarios, al que había que evitar los disgustos de los suspensos y la frustración de repetir curso, nadie pensó en lo atractivo que era el mundo del trabajo para jóvenes de 16 años y menos que veían únicamente el ingreso de dinero a fin de mes como la única meta posible poniendo la mirada en tunear el ciclomotor y más adelante el coche, por cierto sin acordarse de colaborar en casa. Cuando se considera como uno de los derechos de los menores, portar un teléfono en el centro educativo  es una garantía que deben ofrecer a los padres para mantener comunicación con su hijo sin percatarse de que según todas las encuestas el uso mayoritario (más del 90%) es en redes sociales de las que los padres no participan. En fin, cuando queremos buscar situaciones de acoso sin haber evolucionado el sistema paralelamente a los tiempos por no considerar que fuera necesario, negando la mayor, y lo que buscamos son grupos de menores acosando en el patio a un chico/a, lo que vemos es chavales sentados con un móvil en la mano que cuando nos acercamos nos miran retadores clamando por su intimidad en las comunicaciones.
Hoy el mundo de Los menores ha evolucionado, si lo ha hecho, y se relacionan desde hace ya tiempo a través de redes sociales que en sus propias reglas proscriben el uso inadecuado de sus aplicaciones, pero que no actúan con la agilidad y contundencia necesaria, y que incluso se autolimitan a la hora de descubrir conductas altamente peligrosas como el acoso, ya el ciberacoso, entre menores; redes sociales que prohíben su uso a menores de 14 años y son las des más extendidas en menores de 1º y 2º de ESO (12 y 13 años).
Algo falla estrepitosamente en el sistema, y la solución no puede llegar a ser exclusivamente sancionadora. Falta de verdad una formación integral (padres y educadores) sobe este tema, sin límites, sin tabúes que impidan ver la realidad. Complementada con sanciones y cierres de perfiles y exigencia de responsabilidades a los proveedores de servicios que amparan estas conductas y apoyo inmediato a leas víctimas considerándolas de alto riesgo por la edad y periodo evolutivo en el que se encuentran, pero ah! Esto cuesta dinero verdad? Cuánto vamos a ganar con esta inversión? DE VERDAD ES ESTA LA CUESTIÓN PRINCIPAL?

lunes, 23 de noviembre de 2015

RELIGIÓN

La religión nos ha acompañado como seres humanos desde que tenemos conciencia de tales, se cree que ya en Atapuerca los enterramientos dejan entrever una creencia en el más allá, pero al igual que nosotros que hemos ido evolucionando psicológicamente las creencias han evolucionado hacia una mayor complejidad y elaboración, baste recordar a los dioses griegos y romanos que se organizaban en verdaderas familias complejas que interrelacionaban con los mortales.
Hasta el día de hoy las creencias religiosas han sido estudiadas desde diversos puntos de vista pero todos ellos no dejan lugar a dudas de la importancia del fenómeno en la historia de la humanidad, ayudando a perfilar lo que hoy somos como cultura en el planeta. Ha amparado civilizaciones de tal manera que es imposible entenderlas sis estudiar los cultos predominantes, ha justificado guerras, persecuciones, matanzas, explosiones de racismo y xenofobia que todos tenemos en mente y además muy recientes. Es indudable que nuestros pueblos esconden entre sus muros recuerdos 
de los orígenes religiosos que poseemos aún sin saberlo, pero sería muy simple solo hablar de lo que nos queda y no hacer mención de todo lo que nos aporta día a día.
Los creyentes de verdad viven en paz consigo mismos y con los demás, respetan al diferente y reconocen en todas las creencias un patrón común de enseñanza vital originaria que nos une a todos. No es casual que las tres grandes religiones monoteístas tengan su origen en la misma zona y compartan determinados personajes más o menos históricos, incluso las horas de rezos al día llegan a coincidir en gran medida relacionadas originariamente con la evolución del sol y las estaciones; se puede decir sin equivocarse que aportan sentido a la vida de muchos seres humanos y sin ella no se entenderían muchos hechos históricos.
Ver cómo se corrompe este mensaje, lo que ha ocurrido durante toda la historia, en aras de intereses extraños a la religión, contrarios incluso a ella, hasta negar evidencias abrumadoras, sentir como seres humanos se odian simplemente por lo que creen o no, lo que piensan o no, es la imagen del deterioro del ser humano. Hoy día gracias a las investigaciones más modernas sabemos que ni los animales abandonan a los suyos y solo en excepcionales situaciones sacrifican a sus iguales, sabemos que los primates despiden a sus muertos, cuidan de las crías, sienten y sufren las penas de los demás, y llegan incluso a comprendernos, como los que hemos tenido perros hemos podido comprobar. Por esta razón es más difícil entender cómo llegamos a reducirnos a algo menos que animales llamados “irracionales” cuando matamos por la religión, por el color, por la raza, gastas por ser de un equipo rival.
Lo que ha ocurrido hace unos días en París, los mensajes de los responsables de estos hechos hablando de “cruzados”, nos hace pensar en cómo nosotros pasamos por este periodo de intolerancia absurda hace cientos de años y como aún hoy subsisten ciertas organizaciones que recogen en menor medida que entonces ese odio al islam y al judaísmo que llevó a cometer atrocidades. Pero al tiempo vemos como los que ahora nos agreden se han quedado anclados en el tiempo y dejan de mirar hacia adelante buscando mejorar la sociedad para mirar atrás y encerrase en creencias excluyentes y anuladoras de la libertad del ser humano.
Da pena ver que culturas tan desarrolladas en su tiempo, tan abiertas a la ciencia y el arte, tan estudiosas de la naturaleza humana, han caído en lo más execrable de la especie humana, el odio por el odio sin más, el miedo a lo diferente y a la libertad de pensar. Que Ala les perdone de la misma manera que creo que Dios perdonará nuestros errores.